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Flero

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Los habitantes de flero, hasta no hace mucho tiempo, eran llamados i Gós de Flér por el elevado número de personas con bocio entre la población. Cual fuera la causa de aquella frecuente hinchazón en el tiroides no se conoce, es difícil saber la causa del bocio en muchas personas del valle de la Bergamasca. Y, por eso, es cierto queGioppino dai tre gozzi no era originario de Flero. Al menos de esto estamos seguros, mientras no podemos decir mucho de algunos hechos y acontecimientos que han construido la historia del pueblo. Sobre todo de la historia más antigua. La tierra, sin embargo, nos ha dejado unas ruinas romanas tanto en en distrito de Coler como en Onsato. En Contegnaga fue encontrada una lápida de piedra  donde había un texto, como aquél que un padre puede escribirle a su hijo muerto, movido por compasión.

El territorio de Flero, como todas las ciudades y los pueblos de la alta Italia, vio la sucesión de varias poblaciones y las más diversas dominaciones sin ser centro de gran importancia. Queda sólo su nombre en algún documento extraño para informarnos que sus terrenos fueron dados en feudo a las monjas del monasterio de S.Giulia, con sede en la ciudad. Desde el Retablo de S.Giulia sabemos que en estas tierras vivieron y trabajaron en condiciones de semiexclavitud diez siervos en dos pequeñas chozas. Algunos sostienen que las dos columnas fijas en la esquina entre via V.Emanuele y via Solferino, enfrente del oratorio don Bosco, llevan las iniciales “S” y “G” que indican la presencia del monasterio de S.Salvatore. Si esas iniciales indican verdaderamente Santa Giulia non deben ser muy antiguas porque el nombre Giulia en latín es Julia; si, por otro lado, las columnas son antiguas las dos iniciales indican algo que desconocemos.

En el Registro de Flero del 1819 se evidencia una zona llamada Monastero situada en las actuales propiedades Masetti y Zichetti hasta el fosso le Muse; ¿de que monasterio se trata? Es la antigua casa monasterio de los Umiliati di s.Bartolomeo (Humillados de San Bartolomeo en Contegnaga). Los humillados estaban muy desarrollados en los siglos XII-XVI, eran muy ricos para la actividad textil que desempeñaban y por la producción de prendas (pannilina) en vez de rústicos fueron llamados panni umiliati. En Flero, en el 1344, vivían sólo nueve frailes, dos monjas y algunos funcionarios; por lo tanto, el monasterio fue unido al de San Faustino  ad sanguinem en la ciudad. Pero el nombre quedó aferrado a la vieja y renovada construcción, pero sin hermanos frailes.

Todavía órdenes religiosas: el monasterio femenino de las SS.Cosma e Damiano di Brescia poseía en el pueblo casas y parcelas de tierra como el monasterio de los Padres de San Pietro en Oliveto en el distrito Coler.

Todavía en los siglos XVI y XVII Flero era un minúsculo centro con 700/800 habitantes y las condiciones de vida estaban relacionadas y dependientes de las condiciones atmosféricas. La cercanía a la ciudad reforzaba los aspectos de las familias nobles que, lentamente, adquirieron gran parte de los terrenos y se construyeron muchas casas de vacaciones. Dignas de ser recordadas son la casa Hippoliti de Mantua. El palacio Calzaveglia en Onsato ahora propiedad municipal y el palacio Feroldi ahora Prandelli.

Otras casas enriquecieron el patrimonio arquitectónico de Flero: son las casas-torre medievales, ahora restauradas a su antiguo esplendor. Se deben recordar en Contegnaga èl Löch vèc’, actual residencia de Franceschini, èl Monastér (el monasterio), residencia de los Condes Masetti Zannini y  la casa Zampedrini.

Mientras los nobles construían casas de vacaciones, los habitantes del pueblo trabajaban la campiña; se les ofrecía una nueva oportunidad, aquella de ocuparse  de los tres hornos que ya en el siglo XVII eran presentes en el pueblo y eran propiedad de un tal Emiliano Luchino.

Un pueblo no sería tal sino hubiese un santuario: por eso también Flero tiene su santuario della Madonna del Carmelo (La Virgen del Carmelo). Su historia es interesante. Desde el 1186 teníamos noticias de una iglesia de S.Zenone en Contegnaga, propiedad de los sacerdotes de la Catedral de la ciudad. Durante los siglos posteriores conocimos a los varios rectores que oficiaban en aquella iglesia. En el 1624 la iglesia de S.Zenone fue nombrada como “Oratorio della Beata Vergine in contrada di Contignaga”(Oratorio de la Beata  Virgen en distrito de Contignaga); en el siglo XVIII la iglesia viene completamente reconstruida y en el siglo XIX fue dotada de un beneficio a través de las donaciones de los benefactores y viene nuevamente reestructurada por obra de la familia Albini, que  colocaron también la estatua de la Virgen. La población rescató a la iglesia que era propiedad privada y la donó a la parroquia de Flero. Se mantiene viva la devoción y  recientemente la antigua iglesia ha sido declarada santuario della Madonna del Carmelo, cuya fiesta cae el 16 de julio.

Hay tierras cuya historia no tiene ninguna tradición cultural, o grandes iniciativas sociales; han pasado el tiempo sin grandes sobresaltos, sólo viviendo los contratiempos provocados por las guerras y por las infecciones (como la peste). Se podría decir que no merece la pena hablar de ello. Sin embargo, la historia está hecha por  esta continuidad, de la resistencia frente al mal y al dolor, está hecha del amalgama que une la comunidad y sus tradiciones. Flero también tiene este fondo.

 

Un pueblo en nombre a la gente

Algún ingenioso, usando a su manera los apellidos de las familias de Flero, ha encontrado la forma de componer una larga rima en la cual, las combinaciones y contraposiciones provocaban risa; para tal operación no hace falta mucha fantasía. El apodo, de hecho, dura a través de los siglos si es bien encajado y para adaptar el apodo a una persona hace falta tener imaginación, ocurrencia e inteligencia. También la breve antología de los apodos de Flero, muestra la astucia de sus habitantes.

Es común también en otros pueblos llamar a  algunos por su trabajo o por el nombre del padre o por otros motivos, que la memoria ha olvidado: Paol dela ca-alinåPaol del latPaol de l’órghenèl Rošmarì de l’óråPepìno dele Pàsere (Barbaglio) y Mario Tabachì (Barbaglio), el primer ganador de la Sisal, cuando la ganancia era de doce puntos; que no hay que confundir con Pipi Tabacå que es Bianchetti. C’è èl Farfå, los hermanos Galuppini llamados Püciå e TòcioPisabì (Barbaglio) e èl Còcio. No faltan los colores: èl Murì (Barbaglio), la Móråèl Grìs(Maghini Angelo y Manessi Angelo), èl Rós.

Un reclamo a la región: existe un Gesù y  una Teresa dei Gesù, no falta tampoco èl Deàol (Zampedri) y, en contraposición Pio (Mattarozzi). C’è èl Cìcio (Barbaglio) y la Cìci (Elisa Magri); c’è Cagå (Capretti padre) y Caghì(el hijo), también Pisètå (Visentini); c’è èl Sòp (Busi) y Gambå de lègn (Mingardi). Tambièn la política prebélica ha dejado huella: c’è èl Duce, con Battaglioni e Batàgia. Deconocidos e inexplicables los orígenes de ciertos apodos como Banfi (Giovanni Facchini), Sarpilì (Gussago), èl Barone (Ferrari), èl Pòpi (Serana), Šardo (Galuppini), Bògi(Chiesa), èl Gabi (Pierino Bertoletti) e èl Pàcio (Angelo Scalvini).

Se recuerdan todavía los apodos de los fruteros  Šambù e Šambunå y, otra, la Pulinå

La familia de los Apostoli apodada los GalèiGalù, sin embargo, era el gestor de la vieja trattoria Cacciatori transformada, después , en la trattoria de los Proci.

Un tal Chiarini, es llamado Ghiacciolo, mientras el hijo de Ninå Carlètå es llamado Borotalco. No se pueden dejar pasar èl Tópo (Verzelletti), èl mato CerìBèpi Tólå (Bertoletti), Carnérå (Angelo Manessi), èl Bülo (Riviera), Barbå Šöbiå (Zanola), èl Ciàloèl Gnìchèl Ciòci e èl Giàndå (Paloschi). Alomejor por el recuerdo del viejo jugador de fútbol, Faverzani è detto Piòlå. Haría falta indagar para conocer el apodo di Verzelletti, llamado Finìselå. No hay dudas, por otro lado, sobre el apodo dado a un tal Modonesi que, llamado en la pila bautismal Lodovico, le decían Vico, pero por motivos que todos saben era scötömàt Rubù.  La naturaleza humana hace, a menudo, feas bromas a una persona que se apropia de los bienes ajenos, que no gastaría nunca lo suyo, viene llamado Spendéciå (Fracassi).