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Capriano del Colle

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Casi todos los pueblos que rodean la ciudad de Brescia, desde el siglo XV, fueron objeto de atención de los nobles y de los comerciantes de la ciudad, que invirtieron sus ganancias en tierras y villas convirtiéndose en los propietarios de la mayoría de los terrenos. Sobretodo los más hermosos eran solcitados. Capriano, con sus colinas, sus bosques y sus campos fértiles fue casi completamente dividido entre las familias de los Bocca, de los Pontoglio, de los Pedrocca, de los Calini, de los Di Rosa, de los Bellasi, el Capitolio de la Catedral y los varios monasterios masculinos y femeninos de la ciudad y de la provincia. Castillos, torres de vigilancia y casas de vacaciones embellecían el paisaje caprianese hasta tal punto que Agostino Gallo, un mercante de lana del siglo XVI y escritor de productos agrícolas, decidió establecer el diálogo sobre la agricultura entre sus dos grandes socios en Torrazza di Capriano.

No siempre, pero, a la belleza del lugar correponde la tranquilidad de vida de los habitantes y la mejoría de sus condiciones económicas. Los datos que tenemos a partir del siglo XVIII nos ofrecen una descripción significativa: la mayoría de los terrenos, los mejores y los que pueden servir para regadío, se encuentran en las manos de las pocas familias ricas, las más notables que son los Bocca y los Bellasi. A propósito de los Bellasi, que dieron nombre a la aldea de los Fenili, hay que recordar que esta familia adquirió casi todas las tierras en el 1428; era, además, propietaria de las tierras de Corticelle, Quinzanello, Boldeniga, Mairano, Capriano, Verziano, Bottonaga y Serpente. Eran propietarios también de cuatro viviendas agrícolas, de un edificio en Fenili, de un horno, de la mitad de un molino, de una sierra hidráulica y de una parte de una taberna. La joya de sus propiedades eran los 166 piò (650.000 metros cuadrados aprox.) de bosque llamado “la gran parte”. Tener un bosque de aquella extensión, entonces, significaba poseer madera para la construcción, tener la oportunidad de cazar (dialecto de los nobles) y cobrar a la gente que podía adquirir leña para arder: un buen patrimonio. Guerini los define como una de las familias más dignas de la agricultura bresciana, debido a que debían reciclar parte de aquellas tierras para hacerlas producir. La riqueza inicial derivaba de su éxito en el comercio textil y de alfombras que habían desempeñado desde hace siglos en Bellagio.

En Movico, separado entonces de Capriano, el único propietario es un verdadero terrateniente que vive en un castillo y se llama Luigi Scalvini, con más de 1.500.000 metros cuadrados de tierra. En el centro de Capriano mandaba la familia Bocca. Sin embargo, también las familias ricas están destinadas a extinguirse o a empobrecerse. Pero a menudo, suelen ser reemplazadas por otras igualmente ricas. Basta recordar que en el 1809 en Fenili casi todas las casas y las explotaciones eran propiedad de sólo tres familias, los nobles Pedrocca, los Arici y los Gigli. En el Monte Netto, la Torraza y los campos de alrededor pertenecían a Vincenzo Calini.

A los Arici sucedían los Pontoglio y  Giovanni Pontoglaio, en 1852, había hecho, entre grandes y pequeños, rentables o no rentables, la belleza de 64 edificios!

La mayoría de los habitantes trabajaban en las dependencias de los nobles como aparceros o jornaleros, o cultivaban las pequeñas  parcelas de tierra que habían podido conservar o comprarse.

No se puede hablar de Capriano sin recordar el lazo que le une a la familia de los Di Rosa y a la figura de S.Maria Crocefissa (llamada Paola). Los Di Rosa provienen de Bagnolo donde, en el 1454, venden algunos molinos al Ayuntamiento; extendiendo sus posesiones en Capriano. Aquí van durante el verano varios miembros de la familia para pasar algunos días de vacaciones. Fue aquí mismo donde venía la condesa Camila Albani,  en compañía de su padre Clemente y de la madre , junto con la hermana Ottavia y los hermanos, también Paola.  Aquella que después llegaría a ser Sor Maria Crocefissa, cuando el padre hiciera construir una hilandería en Acquafredda y  acogieron para trabajar a muchos jóvenes de la Bassa bresciana, no se avergonzó de transformar la gran sala dónde los obreros trabajaban en una especie de claustro dónde el ruido de las máquinas se mezclaba con los cantos religiosos.

En Capriano, por otro lado, dio aportaciones económicas para organizar el oratorio masculino y femenino, hizo reconstruir el altar mayor, el altar y la estatua de San Luigi. Además; cuando entró el cólera Paola Di Rosa fue una de las enfermas del pueblo. En su palacio, en el 1908, fueron abiertas una guardería y una escuela de trabajo, en el 1935, el hospital geriátrico “Paola Di Rosa”.

Última desviación más convencional. En los últimos años la constancia, la laboriosidad y la inteligencia de los agricultores de Capriano han sabido dar a conocer los productos vitivinícolas de la zona en toda Italia, consiguiendo la marca DOC (denominación de origen) y la zona de producción típica. Se añade así a la tradición de la Tamburrada esta brillante nueva gloria. Ad multos annos!

 

Un pueblo en nombre a la gente

Parece imposible, pero nuestros informadores no han sabido encontrar los apodos de las familias; aunque los habitantes eran pocos, podemos presentar una larga lista di scötöm atribuidos a las personas solteras.

Iniciamos con los homónimos, que difieren por el apodo. Dos son los Paolo Tebaldini, uno llamado èl Vigile, porque cuando en grupo iban a robar, de niños entendemos, a él le tocaba siempre  hacer de palo (vigilar); el otro era conocido como èl Bòtå (del modo de decir dagå ’na bòtå: dar un golpe). Pasamos a los dos Pezzali Angelo: el primero è Gnéle y el otro llamado la Spiå. El cual, a su vez es hermano de Achille Pezzali llamado èl Bastàrt.

Muchos son los que a pesar de tener el mismo apellido (a menudo no son ni siquiera parientes) pertenecen a ramas diferentes de la familia y fueron bautizados con apodos ad hoc (apropiados para un fin); A Fausto Robba lo llamanStröpiå, Giulio es apodado Saètå y Tomaso èl Tröchèl.  También los Fracassi comenzando de Raffaele (Stréglio), seguido de Luigi llamado èl Kaiser, de Angelo apodado Gambå dólså, para terminar con la Maria llamada la Péciå. Misma situación con los Morandi: Angiolino es conocido como èl Sóro, Candido como èl Šio picinì (llegó a ser tío todavía siendo un niño, pero después creció), Giuseppe llamado èl Gambå y Carlino apodado Pedanå. No faltan los Bianchi: Andrea era èl Pùciå, Raffaele èl Furmaì, Cirillo Schiso y Angelo llamado Birillo. Dos son los Bignotti: Giovanni llamado èl Maér y  Emilio, llamado èl Tremendo. Los hermanos Zanaglio, Cesare y Giacomina, son reconocidos como èl Dònå y la Pinèngå. Completamente distantes, por significado, los apodos que distinguen a los Lazzari: Michele es llamado Tarzan y Pasquale èl Manèl, en relación con el pequeño manojo de tallos de trigo cogidos con una mano antes de cortarlos  a medida, misurå o fiòcå. Normal aplicar el diminutivo al hijo que lleva el apodo del padre: Francesco Agosti llamado Màchen ha transmitido el apodo al hijoVittorio Machinì.

Otros personajes con sus apodos: Achille Cremonesi èl Furmaì, Faustino Caravaggio el Roncain?, Pietro Vitti Òs de balenå, Luigi Stellari llamado èl Fièl. Alfredo Falappi, Bigèt. No se sabe por qué motivo Giuseppe Gasperi sea llamado èl Signùr o Gino Botti èl Pilì. El jóven Luca Andreoletti es èl Pàser y Giuseppe Divitini Cèspi. Michele Gaspari usa a menudo una coletilla cuando habla, la gente lo llama Diciamo. Por la estructura física los apodos de Sergio Lussignoli (èl Bugì), de Cesare Dore (èl Baso) y de Mario Andreoletti llamado MàgherÈl Cantù referido a Francesco Bertolotti encuentra su motivación en el hecho de que vive en una esquina de la calle del pueblo.

Otro grupo: Pilètå (Angelo Ricci), Ti sbògi (Angelo Maschietti), èl Lalo (Giacomo Savoldi), èl Bilinå (Dante Ongaro); èl Piti (Pierino Agosti) e èl Dòri (Giuseppe Agosti).  Erminio Casanova era conocido por todos como un comunista: lo llamaban todos el Ragno Rosso. Alessandro Casanova, era Picìlo. Erminio Ferretti era èl Pópo y Cò Angelo èl Chico.

Una familia entera ha sido apodada. El padre Giuseppe Barbieri es apodado por su delgadez èl Pansù, el hijo Roberto llamado èl Fich, Francesco èl Nàcher y Renato èl Tètå. El hermano di Tachèlå es Tré pa (Cremonesi Uberto); Eugenio Ferretti es llamado èl Bruto, Paolo Bertolotti èl Ciódå y Donino Ferrari Scalitì. Tomaso Guana esèl Ricciolone, Luigi Guana l’Americano y Giovanni Guana Ceruti. Giovanni Saleri llamado Cà-å giàs, Carlo Lonardini èl Cicå y Giovanni Rossi èl Dróså.

Al final dos mujeres: la Mülå (Angela Gandini) porque es prostituta y  la Nidrinå, Agnese Bianchi.