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Botticino

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No sabemos si a los alumnos de quinto de primaria le han dicho, que el Vittoriano o l’Altare della Patria fue construído con nuestro mármol. Esto es correcto. Fue extraído en Botticino, en los primeros años  del siglo XX, de importantes empresas de Rezzato, por el interés y la participación del bresciano Zanardelli.

También el mármol de las construcciones brescianas antiguas, medievales y modernas, sean sagradas o civiles, es botticino, proveniente de las canteras del territorio que se extiende al este del Cidneo en los municipios de Rezzato, Botticino, Virle, Mazzano e Nuvolera. El templo Capitolino y el teatro romano de via Musei, el basamento della Pallata, el Duomo vecchio (catedral antigua), el Broletto y la iglesia de San Francesco; la iglesia di Santa Maria dei Miracoli,, el palacio de la Loggia, la Torre dell’Orologio (torre del reloj), las murallas de la ciudad y el castillo, el Duomo nuevo (Catedral nueva)…: es una lista incompleta de los monumentos más relevantes; sin embargo, nos da una idea de la importancia económica de los sedimentos de nuestra piedra caliza y los beneficios que han dado a las comunidades de la zona.

La actividad minera en Botticino Mattina tiene orígenes muy antiguos y, en Brixia durante el período imperial, los Romanos construyeron con el botticino sus edificios públicos más importantes. El paso de los siglos dió lugar a la adopción de técnicas arquitectónicas y materiales de construcción más humildes que vieron disminuir la actividad minera y dejó que la cantera, como sucedía en Sera y en San Gallo, se convirtiera en la sede exclusiva de piedra caliza, hornos de cal. Llegaron tiempos mejores, y fue cuando Venecia utilizó nuestro mármol o el Querini que dio un nuevo impulso a la Fábrica del Duomo nuevo y  las nobles familias brescianas se construyeron lujosas villas en el condado. A este periodo próspero le sucede una crisis económica. Las canteras, en estos dos milenios, se mantuvieron en funcionamiento durante los tiempos más prósperos. La vida de muchos mineros y de sus familias estuvo siempre a la merced de los altibajos de la coyuntura económica. Sólo últimamente, por voluntad de las administraciones municipales, han salido a la luz también los problemas humanos relacionados con la actividad minera y los riesgos que conlleva: elevado número de muertes, así como trabajos agotadores.

Botticino no es y no ha sido solo mármol. Su territorio es tan diverso que fueron muchas las actividades sobre el terreno a lo largo de los siglos. La riqueza de los bosques, los viñedos y las llanuras fértiles a los pies de las colinas, hicieron que, en el siglo XVI, numerosas familias se trasladaran desde la ciudad. En Botticino Mattina una sola familia, los Cazzago, era propietaria de la mayor parte de las tierras cultivadas (unas 500 más o menos); en Botticino Sera, sin embargo, los terrenos de los Magini, Castelli, Arzignano y Trussi eran en su mayor parte divididos en parcelas aunque sus propiedades, en su conjunto, eran bastante amplias. La convivencia entre los ciudadanos rurales y los nobles creó varios roces y causó en la vida social de las dos comunidades una riña continua. Y cuando se llegaba a la verdadera pelea, sin llegar a las manos pero de forma legal, los magistrados venecianos estaban siempre dispuestos a favorecer y tutelar los derechos de la propiedad de los ciudadanos. Estas medidas llevaron a la gente a tomarse la justicia por sus propias manos, y en este caso, la región estaba del lado del que golpeaba primero. Estos desacuerdos entre originarios y forasteros, se mantuvieron hasta el siglo XVIII, hasta que con una furiosa disputa a causa del comportamiento desleal del noble Giovanni Negroboni, que con violencia había dado a sus hombres favoritos las competencias de las tierras, y escondió los papeles que demostraban que eran propiedad de los nativos.

También este cierre a los forasteros es parte de nuestras raíces…

La producción de madera, vino y de aceite (ya que había también un extenso cultivo de olivos) y de los diversos granos en la zona de la llanura daban al pueblo un sentido de autosuficiencia y de bienestar económico al cual se agregaba, en ocasiones, la actividad del medolo (mármol de Botticino) y de las calderas. Era sobretodo ésta última actividad la que incrementaba las entradas a los municipios tanto de Mattina como de Sera, que alquilaban zonas de la colina; de esta actividad vivía también la gente común. El citado “Catastico” del Da Lezze (1609-10) sostiene que en el bosque de Botticino Sera  se recogen muchos carros de madera y unas 200 personas trabajan al año. Pasa lo mismo en Botticino Mattina.

Los eventos económicos de Botticino se entrelazan en sus tres parroquias (Sera, Mattina y San Gallo) y la sociedad civil.

Un pueblo en nombre a la gente

El descubrimiento de los apodos familiarres no es nuevo en Botticino, y, en Mattina, últimamente circulaba, impresa, una larga poesía infantil de los scotöm de Battista Benetti (Batista dei Pacià), del cual tenemos el siguiente material.

La familia Arici se destaca entre todas las demás por la cantidad de descendencia y de los apodos; son los Gabane, los Orinsì, los Pine, los Batéste, los Ambröschèi del Ghigolchèi de Omochèi dela Tesachèi del Cinciàr, loaBròch, los Grili, los Calimì. En la familia no faltan los apodos de los individuales. Así se conocen Busco e Maibèla,Tita de Ciót y Teriši della Milì.

No es broma, siempre en este sector, ni siquiera los Benetti divididos entre  i Pacià, i Baruculì, i Necóle, i Milù e iMilunsì, i Sajòc’, i Böle chèi de Cinto chèle de Bortol del Réso. Entre los solteros se recuerda Cisco Mundì.

Tambiéni Casali son claramente reconocidos en las ramas de los Firem, dei Calànch, dei Canèle; son también iSüchiline, i Cióle, i Spére, i Nèspoi, i Calangù e i Pisì. Y además: chèi del Pòciochèi de Pacifech e i fiöi del póer Mio.

Muy populares son los Gorni y para ser reconocidos han recurrido a estos apodos: i Dansèi, i Nosènc’, i Còcoli, iTurati e i Pegnate. E ancora i Timbe, i Gerólem, i Macèli e i Margèc’, i Paine, i Gia-aròc’. Entre los solteros se recuerdan por ejemplo GòrioTilio del Rósèl Rós de CèncioSalvandine e Livio Culumbì.

Muchas otras familias son numerosas pero no tienen rama y apodos abundantes. Los Damonti, por ejemplo, son llamadosi Tagliane; i Temponi sono i Padèle, i Maròch e i Sapèle; los Culturi y los Marangoni son, respectivamente,  i Tanaja e i BalìFurmintùTròlieNande e Caiciù son los Noventa. Entre los Rossi señalamos iBechér, chèi del Merà, i Lanechèi del Nostro, i Cruche, i Papagai e i Comöde. Los Pedeni son  i Surighì y los Chiodi son apodados MelodiaCiapù e i Ciudì. Y además los Forti son i Giaèc’, i Bonzi i Medàje; i Tognazzi son iPande, i Tonolini i Cue, i Portesi i Bombe, i Luzzardi i Salér e gli Antonelli i Scarpe.

No está terminada la lista, en breve recuerdo los i Pagnòche (Piccinotti), i Capöse e i Gigilò (Comini) e i Riculì(Gusmeri). I Rumi son conocidos como i Gnòch o gli Anghèc’; i Cremonesi como gli Orasì, i Šable, i Pipe, i Mèe e iGasparì. I Marchetti son i Ca-aline, i Angelòc’, i Selene e i Šanše. De los Squassina se recuerdan i Ošèichèi de Zòrzi, i Burlechèi de Urìla e le Trujne.

También en Botticino Sera la creatividad de los apodos era viva. Recordamos algunas familias relacionadas. Los Busi son i Paolòc’, i Cuspitù, i Fornér, gli Spi, i Busco, i Barbù, i Süpilì, i Šèca e i Margiòch. Los Colosio son reconocidos como i Gioè, i Paì, i Mòndoi, i Bèla e i Dàvid. También los Apostoli son conocidos por apodos: son iBelóla, i Murì, i Tomàs, i Bertolòc’ e i Palanchina. Otra familia que con los Palanchina no tiene nada en común es aquella de los Soldi, llamados  i Mašà, i Stòsa e i Baciòch. La rama más conocida de los Scarpari corresponde a los , aquellos del vino. También los Quecchia tienen sus apodos: son Palfére, i Pisca e i Gambì; i Galizioli son iPulintì; i Coccoli i Buren, i Tani e i MinghìFedéi e Gaia son i Franzoni; i Frér son Portesi; i Ragnoli son i Menés e i Tognazzi i Panada y los Ci Scalda.